El Barrio de las Letras de Madrid, cuna del ‘Siglo de Oro’, se convierte en un ‘paraiso’ fiscal para los comercios que promueven la cultura
Los negocios culturales se pueden librar de pagar impuestos por importe de hasta 5.000 euros anuales

Cervantes, Lópe de Vega, Góngora y Quevedo se mezclaron aquí con gañanes, pícaros, meretrices y artistas de buena, mala y peor vida, que trasegaban vino peleón en los tugurios y copulaban de vos en aquellas mancebías de los arrabales del Madrid del XVI. Nuestros mejores literatos escribieron en letras mayúsculas la historia del antiguo barrio madrileño de Huertas, convertido hoy en el Barrio de las Letras, una trinchera donde la cultura resiste admirablemente.

Refugio actual de negocios centenarios, de escaparates con encanto, paso obligado desde Las Cortes hacia el Madrid de los Austrias y la Puerta del Sol, asomarse con calma a este barrio que otrora también frecuentaron Larra, Bécquer, Espronceda, Zorrilla, Valle Inclán y Echegaray, estimula a la más perezosa de las neuronas. Todavía hoy uno puede toparse con maestros cerrajeros, lutieres, plateros y boticarios que atienden tras mostradores con 300 años de historia. O con locales curiosos como Tununtunumba, que vive de vender ingenios musicales tradicionales, pero que podría cobrar por entrar (no daremos ideas).

Libros, arte, música, bohemia, diversión, compras, buena gastronomía… al Barrio de las Letras solo le faltaba que le salieran los números para fijar aún más su ADN cultural. Y hasta los números se ponen ahora de su parte con una iniciativa pionera en España para convertirlo en una especie de paraíso fiscal, una zona franca libre de impuestos para comercios vinculados a las actividades culturales, que en este delicioso rincón de Madrid, abundan como en ningún sitio. Ahí va un ejemplo: hay 22 galerías de Arte Contemporáneo en un barrio de apenas diez mil habitantes y nueve librerías de viejo, entre ellas Blázquez y Berrocal, dos referencias en el mercado europeo de ejemplares antiguos y raros.
Devolución de tasas

La iniciativa del Ayuntamiento de Madrid, a través de Madrid Emprende, su agencia de desarrollo económico, consiste en la devolución de tasas e impuestos a las pequeñas y medianas empresas relacionadas con el sector cultural. Las exenciones, de hasta 5.000 euros anuales desde este mismo año hasta 2015, se harán en los impuestos municipales de circulación y en el de construcciones, instalaciones y obras, así como en las tasas de basuras y de paso de vehículos (vados). El plazo para acogerse al programa finaliza el 31 de marzo y hasta ahora ya se han presentado más de doscientas solicitudes. La Asociación de Comerciantes del Barrio de las Letras, que cuenta con 266 comercios adheridos, cree que, en estos tiempos tan duros que corren, la medida ayuda a asentar los negocios que funcionan desde hace años, “y puede animar a que se abran otros nuevos”, apunta un portavoz. Cáceres, Badajoz, Oviedo, Barcelona… el interés de otras ciudades por la medida va ‘in crescendo’, como atestigua Iñaki Ortega, director general de Madrid Emprende, que explica que se han basado en la experiencia de Silicon Valley (Palo Alto), donde las ventajas fiscales han sido el imán para atraer a las mejores empresas tecnológicas, entre ellas Google, Apple, Facebook, Twitter…

A la vista del éxito, el programa para el Barrio de las Letras, cuenta Ortega, se ha extendido a otros distritos del centro de Madrid. Así pues si a Cervantes y a Lope les salen finalmente los números, soñemos con un nuevo Siglo de Oro que haga de nuestra cultura un El Dorado donde la riqueza venga antes de las eñes que de los bits.

JOSÉ ANTONIO GUERRERO | MADRID www.elcorreo.es
El Barrio de las Letras de Madrid, cuna del ‘Siglo de Oro’, se convierte en un ‘paraiso’ fiscal para los comercios que promueven la cultura
Los negocios culturales se pueden librar de pagar impuestos por importe de hasta 5.000 euros anuales

Cervantes, Lópe de Vega, Góngora y Quevedo se mezclaron aquí con gañanes, pícaros, meretrices y artistas de buena, mala y peor vida, que trasegaban vino peleón en los tugurios y copulaban de vos en aquellas mancebías de los arrabales del Madrid del XVI. Nuestros mejores literatos escribieron en letras mayúsculas la historia del antiguo barrio madrileño de Huertas, convertido hoy en el Barrio de las Letras, una trinchera donde la cultura resiste admirablemente.

Refugio actual de negocios centenarios, de escaparates con encanto, paso obligado desde Las Cortes hacia el Madrid de los Austrias y la Puerta del Sol, asomarse con calma a este barrio que otrora también frecuentaron Larra, Bécquer, Espronceda, Zorrilla, Valle Inclán y Echegaray, estimula a la más perezosa de las neuronas. Todavía hoy uno puede toparse con maestros cerrajeros, lutieres, plateros y boticarios que atienden tras mostradores con 300 años de historia. O con locales curiosos como Tununtunumba, que vive de vender ingenios musicales tradicionales, pero que podría cobrar por entrar (no daremos ideas).

Libros, arte, música, bohemia, diversión, compras, buena gastronomía… al Barrio de las Letras solo le faltaba que le salieran los números para fijar aún más su ADN cultural. Y hasta los números se ponen ahora de su parte con una iniciativa pionera en España para convertirlo en una especie de paraíso fiscal, una zona franca libre de impuestos para comercios vinculados a las actividades culturales, que en este delicioso rincón de Madrid, abundan como en ningún sitio. Ahí va un ejemplo: hay 22 galerías de Arte Contemporáneo en un barrio de apenas diez mil habitantes y nueve librerías de viejo, entre ellas Blázquez y Berrocal, dos referencias en el mercado europeo de ejemplares antiguos y raros.
Devolución de tasas

La iniciativa del Ayuntamiento de Madrid, a través de Madrid Emprende, su agencia de desarrollo económico, consiste en la devolución de tasas e impuestos a las pequeñas y medianas empresas relacionadas con el sector cultural. Las exenciones, de hasta 5.000 euros anuales desde este mismo año hasta 2015, se harán en los impuestos municipales de circulación y en el de construcciones, instalaciones y obras, así como en las tasas de basuras y de paso de vehículos (vados). El plazo para acogerse al programa finaliza el 31 de marzo y hasta ahora ya se han presentado más de doscientas solicitudes. La Asociación de Comerciantes del Barrio de las Letras, que cuenta con 266 comercios adheridos, cree que, en estos tiempos tan duros que corren, la medida ayuda a asentar los negocios que funcionan desde hace años, “y puede animar a que se abran otros nuevos”, apunta un portavoz. Cáceres, Badajoz, Oviedo, Barcelona… el interés de otras ciudades por la medida va ‘in crescendo’, como atestigua Iñaki Ortega, director general de Madrid Emprende, que explica que se han basado en la experiencia de Silicon Valley (Palo Alto), donde las ventajas fiscales han sido el imán para atraer a las mejores empresas tecnológicas, entre ellas Google, Apple, Facebook, Twitter…

A la vista del éxito, el programa para el Barrio de las Letras, cuenta Ortega, se ha extendido a otros distritos del centro de Madrid. Así pues si a Cervantes y a Lope les salen finalmente los números, soñemos con un nuevo Siglo de Oro que haga de nuestra cultura un El Dorado donde la riqueza venga antes de las eñes que de los bits.

JOSÉ ANTONIO GUERRERO | MADRID www.elcorreo.es